Teniéndote tan cerca, no puedo verte, el otro día, vi tu sombra, pasó tan junto a mí que la sentí crecer, y metérseme en el corazón, entonces, supe porque dios les dio sombra a nuestros cuerpos. Pa' poder mirar la tuya cuando pasa, Maclovia, y yo siempre, siempre a toda hora, y en todas partes, con los ojos de acá dentro, te veo; y te oigo, en el canto de los pajaritos, en el viento, cuando sopla en la laguna, en el sol, en las estrellas. En todo aquello, en que naiden me puede impedir que te vea y que te oiga. Yo sé, que tú estás muy alta, y que yo no te merezco, pero que culpa tiene el pobre árbol reseco, de enamorarse de la luna, ¿verdad qué duele mucho quererse tanto, Maclovia? Totalmente, como si tanto amor no cupiera en uno, por eso duele. Estoy muy triste, pienso en ti.
Por Otra Tinta.
miércoles, 16 de septiembre de 2026
Carta de José María a Maclovia.
Entonces... dígale su buena merce': qué estoy en la escuela pa' merecerla, que cuando voy a pescar, no hago más que acordarme de ella. Que desde que la quero, todo me parece más hermoso.
sábado, 16 de mayo de 2026
Guerrera
Estoy seguro de que tienes miedo,
desde aquel día nada es igual.
No te preocupes yo también lo tengo,
pero sé que pronto ya pasará.
Te he visto pelear más de mil batallas,
y en cada una de ellas tú ganar.
Un cáncer nunca podrá a ti vencerte,
estoy seguro de eso yo, mamá.
Pero estate tranquila, que la vida no va a separarnos.
Pero estate tranquila, que aún tenemos besos para darnos.
Pero estate tranquila, que aún tenemos sueños por lograrnos.
Pero estate tranquila...
Quisiera que estuvieras tú muy bien,
y en cambio ponerme yo en tu lugar,
Tener alguna cura con las manos,
o alguna formula poder crear.
"No me despiertes que ya estoy cansada"
es algo que, suelo yo escuchar.
Te sigo viendo tras una ventana,
pues no te puedo dejar de admirar.
Pero estate tranquila, que la vida no va a separarnos.
Pero estate tranquila, que aún tenemos besos para darnos.
Pero estate tranquila, que aún tenemos sueños por lograrnos.
Pero estate tranquila...
domingo, 19 de abril de 2026
Tu sonrisa
Después de haberte dado toda mi mundo,
de amarte como a ti nadie te amaba,
de pensarte como loco en el día,
y ahora me dices que no pasa nada.
Después de todo lo vivido,
de ser la brújula que me orientaba,
después de tanto que yo hacía,
y ahora me dices que no valía nada.
Después de estar llorando contigo yo una vida,
después de estar llorando yo a cada madrugada,
después de todo lo que hice yo por ti...
Ahora que ya no te pienso todo el día,
ahora que ya no sueño con tu mirada,
ahora que ya no recuerdo tu sonrisa,
tú te decides en volver...
Y ahora que ya no te pienso todo el día,
ahora que ya no sueño con tu mirada,
ahora que ya no recuerdo tu sonrisa,
tú te decides en volver...
hoy que salgo a la calle y ya no pienso yo en tu cara,
hoy que en la estación de tren ya no pienso yo en nosotros,
mi vida vale algo que no valía hace poco,
curé la cicatriz de un corazón que estaba roto,
no tenía otra vida si no existía un nosotros,
dependí tanto de ti que quedaba yo así loco,
dime su tu vuelves más...
Pues, los días felices se volvieron noches frías,
el no tocarte ahora son drogas vacías,
el no mirarte no pasará... Pues solamente yo...
Ahora que ya no te pienso todo el día,
ahora que ya no sueño con tu mirada,
ahora que ya no recuerdo tu sonrisa,
tú te decides en volver...
ahora que ya no te pienso todo el día,
ahora que ya no sueño con tu mirada,
ahora que ya no recuerdo tu sonrisa,
tú te decides en volver...
Aramis Alatorre (canción)
domingo, 12 de abril de 2026
Ovillejos
I
¿Quién mata con más rigor?
Amor.
¿Quién causa tantos desvelos?
Celos.
¿Quién es el mal de mi bien?
Desdén.
¿Quién más que todos también
una esperanza perdida,
pues que me quitan la vida
amor, celos y desdén?
II
¿Qué fin tendrá mi osadía?
Porfía.
¿Y qué remedio mi daño?
Engaño.
¿Quién es contrario a mi amor?
Temor.
Luego es forzoso el rigor,
y locura el porfiar,
pues mal se pueden juntar
porfía, engaño y temor.
III
¿Qué es lo que el amor me ha dado?
Cuidado.
¿Y qué es lo que yo le pido?
Olvido.
¿Qué tengo del bien que veo?
Deseo.
Si en tal locura me empleo,
que soy mi propio enemigo,
presto acabarán conmigo
cuidado, olvido y deseo.
IV
Nunca mi pena fue dicha.
Desdicha.
¿Qué guarda mi pretensión?
Ocasión.
¿Quién hace a amor resistencia?
Ausencia.
Pues ¿dónde hallará paciencia,
aunque a la muerte le pida,
si me han de acabar la vida
desdicha, ocasión y ausencia?
lunes, 6 de abril de 2026
Codicia
Cavando para montar un cerco que separara mi terreno del de mis vecinos, me encontré enterrado en el jardín, un viejo cofre lleno de monedas de oro.
A mí no me interesó por la riqueza, sino por lo extraño del hallazgo.
Nunca he sido ambicioso y no me importan demasiado los bienes materiales...
Después de desenterrar el cofre, saqué las monedas y las lustré.
A mí no me interesó por la riqueza, sino por lo extraño del hallazgo.
Nunca he sido ambicioso y no me importan demasiado los bienes materiales...
Después de desenterrar el cofre, saqué las monedas y las lustré.
(¡Estaban tan sucias y herrumbradas las pobres!).
Mientras las apilaba sobre mi mesa las fui contando...
Constituían en sí mismas una verdadera fortuna.
Sólo por pasar el tiempo empecé a imaginarme todas las cosas que se podrían comprar con ellas...
Pensaba en lo loco que se pondría un codicioso que se topara con semejante tesoro...
Por suerte...
Por suerte no era mi caso...
Hoy vino un señor a reclamar las monedas.
Era mi vecino.
Pretendía sostener, el muy miserable, que las monedas las había enterrado su abuelo y que por lo tanto le pertenecían a él.
Me dio tanto fastidio...
... que lo maté!
Si no lo hubiera visto tan desesperado por tenerlas se las hubiera dado, porque si hay algo que a mí no me importa, con las cosas que compran con dinero...
pero eso sí, no soporto a la gente codiciosa...
-Jorge Bucay.
Más hondo, bajo piel, en la espesura
Más hondo, bajo piel, en la espesura
de latidos y sangre, verdes venas,
donde llamas se tornan azucenas;
más hondo que mi sed por tu hermosura,
donde nacen tu aliento y mi ternura;
más hondo que mi voz, en donde apenas
alza la muda sangre olas serenas;
más hondo que la luz, frontera obscura
donde nace el silencio, la voz muere,
¡qué soledad de luz recién parida!
¡qué blando responder a lo que hiere!,
¡qué desnudo existir sin nacimiento!,
¡qué morir de mi voz, mi lengua ardida,
deshechas mis palabras en tu aliento!
de latidos y sangre, verdes venas,
donde llamas se tornan azucenas;
más hondo que mi sed por tu hermosura,
donde nacen tu aliento y mi ternura;
más hondo que mi voz, en donde apenas
alza la muda sangre olas serenas;
más hondo que la luz, frontera obscura
donde nace el silencio, la voz muere,
¡qué soledad de luz recién parida!
¡qué blando responder a lo que hiere!,
¡qué desnudo existir sin nacimiento!,
¡qué morir de mi voz, mi lengua ardida,
deshechas mis palabras en tu aliento!
-Octavio Paz.
miércoles, 15 de septiembre de 2021
Rebelión
Ni preceptos, ni pragmáticas, ni cánones, ni leyes:
nací esquivo, tú lo sabes, y ni doy ni exijo pauta:
mi melena es tanto como las coronas de los reyes:
no hay Dalila que la corte... Déjame tocar mi flauta.
¿Cortarías por ventura radiante cabellera
de mi amado, el sol eterno, mi Absalón, con tus tijeras?
¡No por cierto! ¿Callarías de los vientos el acento?
¡No por cierto! Pues habiendo viento y sol en mi pradera
mi melena tendrá nimbos y mi flauta tendrá viento.
¿Que aún hay aire? ¡Pues yo lo soplo! Bellas instrumentaciones
vas a oír con el concurso de la tórtola, que incauta
está en medio del ramaje goteando sus canciones.
¡Yo soy fuerte, yo soy libre!
Déjame tocar la flauta.
-Amado Nervo
Suscribirse a:
Entradas (Atom)