domingo, 12 de abril de 2026

Ovillejos

I
¿Quién mata con más rigor?
            Amor.
¿Quién causa tantos desvelos?
           Celos.
¿Quién es el mal de mi bien?
           Desdén.
¿Quién más que todos también
una esperanza perdida,
pues que me quitan la vida
amor, celos y desdén?

II
¿Qué fin tendrá mi osadía?
            Porfía.
¿Y qué remedio mi daño?
            Engaño.
¿Quién es contrario a mi amor?
            Temor.
Luego es forzoso el rigor,
y locura el porfiar,
pues mal se pueden juntar
porfía, engaño y temor.

III
¿Qué es lo que el amor me ha dado?
            Cuidado.
¿Y qué es lo que yo le pido?
            Olvido.
¿Qué tengo del bien que veo?
            Deseo.
Si en tal locura me empleo,
que soy mi propio enemigo,
presto acabarán conmigo
cuidado, olvido y deseo.

IV
Nunca mi pena fue dicha.
             Desdicha.
¿Qué guarda mi pretensión?
             Ocasión.
¿Quién hace a amor resistencia?
             Ausencia.
Pues ¿dónde hallará paciencia,
aunque a la muerte le pida,
si me han de acabar la vida
desdicha, ocasión y ausencia?

lunes, 6 de abril de 2026

Codicia

 Cavando para montar un cerco que separara mi terreno del de mis vecinos, me encontré enterrado en el jardín, un viejo cofre lleno de monedas de oro.
A mí no me interesó por la riqueza, sino por lo extraño del hallazgo.
Nunca he sido ambicioso y no me importan demasiado los bienes materiales...
Después de desenterrar el cofre, saqué las monedas y las lustré.
(¡Estaban tan sucias y herrumbradas las pobres!).
Mientras las apilaba sobre mi mesa las fui contando...
Constituían en sí mismas una verdadera fortuna.
Sólo por pasar el tiempo empecé a imaginarme todas las cosas que se podrían comprar con ellas...

Pensaba en lo loco que se pondría un codicioso que se topara con semejante tesoro...
Por suerte...
Por suerte no era mi caso...

Hoy vino un señor a reclamar las monedas.
Era mi vecino.
Pretendía sostener, el muy miserable, que las monedas las había enterrado su abuelo y que por lo tanto le pertenecían a él.

Me dio tanto fastidio...
... que lo maté!

Si no lo hubiera visto tan desesperado por tenerlas se las hubiera dado, porque si hay algo que a mí no me importa, con las cosas que compran con dinero...
pero eso sí, no soporto a la gente codiciosa...

-Jorge Bucay.




Más hondo, bajo piel, en la espesura

Más hondo, bajo piel, en la espesura
de latidos y sangre, verdes venas,
donde llamas se tornan azucenas;
más hondo que mi sed por tu hermosura,

donde nacen tu aliento y mi ternura;
más hondo que mi voz, en donde apenas
alza la muda sangre olas serenas;
más hondo que la luz, frontera obscura

donde nace el silencio, la voz muere,
¡qué soledad de luz recién parida!
¡qué blando responder a lo que hiere!,

¡qué desnudo existir sin nacimiento!,
¡qué morir de mi voz, mi lengua ardida,
deshechas mis palabras en tu aliento!




-Octavio Paz.

miércoles, 15 de septiembre de 2021

Rebelión

Ni preceptos, ni pragmáticas, ni cánones, ni leyes:
nací esquivo, tú lo sabes, y ni doy ni exijo pauta:
mi melena es tanto como las coronas de los reyes:
no hay Dalila que la corte... Déjame tocar mi flauta.
¿Cortarías por ventura radiante cabellera
de mi amado, el sol eterno, mi Absalón, con tus tijeras?
¡No por cierto! ¿Callarías de los vientos el acento?
¡No por cierto! Pues habiendo viento y sol en mi pradera
mi melena tendrá nimbos y mi flauta tendrá viento.
¿Que aún hay aire? ¡Pues yo lo soplo! Bellas instrumentaciones
vas a oír con el concurso de la tórtola, que incauta
está en medio del ramaje goteando sus canciones.
¡Yo soy fuerte, yo soy libre!
Déjame tocar la flauta.

-Amado Nervo

Noche ártica

En el cenit azul, blanco en el yerto
y triste plan de la sabana escueta;
en los nevados témpanos violeta
y en el confín del cielo rosa muerta,
despréndense la luna del incierto
sur, amarilla; y en la noche quieta,
de un buque abandonado la silueta
medrosa se levanta en el desierto.

Ni un rumor... el Silencio y la Blancura
celebramos ha mucho en la infinita
soledad de arcanos esponsales,
y el espíritu sueña en la ventura
de un connubio inmortal con Seraphita
bajo un palio de auroras boreales.

-Amado Nervo.


Luciérnagas

I
--Bardo, ¿cuál es tu estandarte?
--Muchos son los enarbolo.
--¿Qué mentor ha de guiarte?
--Ninguno: en amor y en arte
me deleita viajar solo.

V
Pelear como Jacob,
cantar como Anacreonte,
reír como Xenofonte,
lamentarse como Job,
embelesar como Armida,
navegar como Jonás:
¡eso es vida!... Lo demás
es limosna de vida.

VI
Tus ojos: clara piscina
donde abreva el ideal.
Tu mirada ¡un madrigal
de Gutierre de Cetina!

-Amado Nervo

jueves, 13 de mayo de 2021

Mi corazón feraz en ti reposa

Mi corazón feraz en ti reposa,
primera soledad estremecida;
mi corazón, su sed enardecida,
tenso y ávido en ti, muerte amorosa,

sangre final de la primera rosa.
Universo de amor alzó la vida,
creció mi carne, soledad vencida,
en otra carne que danzó, gozosa.

He de volver, amor, a tu alegría,
que esta desnuda voluntad amante
me da la sed, más no lo que me sacia,

y estos labios estériles un día
han de decir tu voz, agua y diamante,
júbilo y llanto, en renovada gracia.



-Octavio Paz